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martes, 5 de abril de 2011

Fragmento del Libro "Una vieja de 35 años, ¡Pero si apenas estoy empezando!"

Manuel, el Médico.

Un sábado por la tarde Mariano salió de la casa diciéndome que iba a conocer a su nuevo novio Sabroso79 por lo que yo pasaría el día sola en el departamento. Sintiéndome peor que nunca, sola, gorda, fea y triste tomé la revista Marie Claire de Mariano y me puse a hojearla. En ella venía un artículo sobre las depresiones y desamores, según la revista lo mejor para sobre llevar una depresión leve era consentirte con una sesión de belleza, arreglarte lo más posible y salir a la calle de compras vestida como una princesa. Estaba tan desesperada que decidí hacer caso y salir al mundo a probar suerte.

Inicié mi rutina especial de belleza. Primero me puse la playera más vieja y gastada que encontré pues después de tantos aceites, cremas y demás tratamientos era casi imposible que saliera invicta. Era una playera negra llena de hoyos que tenía impresa la frase: “Yo admitiría mis defectos... si tuviera alguno”. Me puse unos shorts de encaje negro con orillas de listón rojas que eran de una antigua pijama sexy que me había regalado algún pretendiente pero que nunca me puse porque me quedaba enorme.

Una vez vestida apropiadamente, comencé la rutina de embellecimiento. Primero me puse mayonesa en el cabello y lo cubrí con una gorra de baño de Plaza Sésamo que había comprado en el supermercado hacía un par de años para este fin. Después me puse en la cara un poco de mascarilla de barro del mar muerto que Mariano tenía guardada en el mueble del lavabo. Me unté crema humectante en los pies y me los envolví con los calcetines más gruesos que tenía, unas calcetas del América que me llegaban hasta la rodilla, que conservaba como recuerdo de un intercambio de regalos. Finalmente me puse vaselina en las manos para tenerlas tersas y suaves. Como no encontré mis guantes de algodón, me coloqué mi único otro par de calcetas gruesas que tenía, que imitaban las garras de un tigre de bengala.

Encendí la televisión para entretenerme mientras llegaba el tiempo de enjuagarme. Tanto preparativo me había dejado muy cansada pero yo no quería quedarme dormida mas de la cuenta, pues las indicaciones de la mascarilla de barro, advertían sobre la dificultad de retirar los trozos de lodo si se dejaba secar más de 20 minutos, así que sintonicé los Videos de animales más divertidos para no dormirme.

-Creo que cerraré sólo un poco los ojos- pensé.

Entre sueños comencé a escuchar voces detrás de la puerta y después oí la llave que giraba. Me incorporé en el sillón y miré el reloj. ¡Habían pasado 3 horas!

Antes de que me diera tiempo de levantarme y correr hacia el baño, Mariano entró al departamento seguido de 30 amigos y algunas amigas todos vestidos de fiesta, venían cargando bolsas del supermercado llenas de víveres.

-Ana, ¿eres tú? -se acercó Mariano hasta dónde estaba sentada-. Espero que no te importe que haya traído a algunos amigos a la casa.

Yo estaba inmóvil, un poco por el shock del momento y otro por la maldita mascarilla de barro que se había secado y me estiraba la cara como si me la estuvieran jalando 200 duendes invisibles.

Todos los demás invitados, se quedaron tan inmóviles como si los hubiera hechizado una medusa. Yo me levanté del sillón y los saludé con la cabeza, suceso que ocasionó que varios trozos de barro cayeran al suelo cual avalancha volcánica.

Saludé a los visitantes con mis garras de tigre de bengala e hice una reverencia con mis shorts de encaje negros cual princesa de un cuento de horror y me retiré de la sala con toda la dignidad que pude recopilar en mi interior.

No medí muy bien la entrada al pasillo por lo que al voltear, me estrellé con la orilla del marco y comenzó a sangrarme la frente.

-No she preocupen, eshtoy bien, sholo esh un rashguño, están en shu casa, con permiso –dije mientras caminaba al cuarto de baño.

Entré al cuarto de baño y me horroricé al ver mi imagen en el espejo. Parecía un soldado del planeta de los simios al que le habían partido la cara de un mazazo.

-Ana, ¿puedo pasar? –preguntó Mariano.

-No, vete de aquí, quiero estar sola –dije entre sollozos.

-Voy a pasar –anunció Mariano mientras abría la puerta del baño.

-Oh por Dios Ana, ¿estás bien? -exclamó al verme ensangrentada.

-¿Tú qué crees? Me siento como si hubiera asistido desnuda a una convención de sacerdotes. Lo único que me consuela es que tus amigos gays seguramente han hecho estas rutinas cientos de veces y ya conocen el aspecto de una persona en proceso de embellecimiento –contesté aliviada.

-Bueno, en parte tienes razón, mis amigos gays efectivamente conocen a la perfección el proceso de embellecimiento, lástima que la mayoría de los presentes sean heterosexuales. Yo quise darte una sorpresa invitando a mis amigos bugas y a los hermanos bugas de mis amigos para ver si te conseguía una cita. Les dije que haría una fiesta buga pues quería presentarles a mi mejor amiga que estaba como una escultura.

-Claro que parezco una escultura, ¡soy un Botero de lodo! ¿Porqué no me preguntaste primero si quería una cita? Ahora si tendré que suicidarme, no hay remedio para lo que acaba de pasar. No podré recuperar mi autoestima ni volviendo a nacer –dije mientras lloraba desconsoladamente.

-¿Puedo pasar? –preguntó uno de los invitados de Mariano-. Soy Manuel, me gustaría revisar la herida de tu amiga Mariano, por el sonido que produjo el golpe, puede ser una contusión de cuidado.

-Aléjate 50 pasos de esa puerta y borra de tu memoria la imagen que viste en la sala ¿quieres? –contesté muy indignada.

-Déjame revisarte, soy médico, he visto muchos pacientes en las condiciones más raras que te puedas imaginar, desde un tipo con la lengua pegada al congelador, un joven con la nariz quemada por besar un boiler y hasta un señor con el pene magullado por meterlo a una aspiradora defectuosa, creo que podré soportar verte unos minutos.

Manuel entró al cuarto de baño y se hincó para mirar mi herida. Se dirigió al lavabo, abrió las llaves de agua y cuando la temperatura estuvo adecuada, me tomó del brazo y me acercó al lavabo.

Manuel era un médico internista de 34 años, alto y de cuerpo delgado y atlético. Tenía el cabello negro, lacio y brillante como anuncio de shampoo y unos ojos pequeños pero resplandecientes. Vestía unos jeans Levis y una camisa de algodón con cuello y manga larga marca Timberland. Calzaba unas botas de media montaña color marrón.

-Primero vamos a lavarte la cara, inclínate por favor –solicitó Manuel mientras me frotaba delicadamente la cara con una toalla mojada. Después acercó la pequeña silla que teníamos en el rincón y la puso delante del lavabo-. Por favor siéntate de espaldas al lavabo –me exhortó Manuel.

Yo me senté en la silla e incliné la cabeza como si estuviera en un salón de belleza. Manuel me retiró los calcetines de garra de tigre de las manos y me dio una toalla limpia para que me quitara los restos de vaselina.

Tomó un shampoo de la regadera, me quitó la gorra de baño y comenzó a lavarme el cabello delicadamente. Yo me sentía fatal, no paraba de llorar y el tacto suave de Manuel no me daba tregua. Hacía mucho tiempo que ningún hombre me trataba con esta delicadeza y me procuraba algún tipo de alivio, lo cual me hizo llorar aún más fuerte.

-Tranquila, parece que sólo fue un rasguño. Sólo un poco más de agua y listo –dijo Manuel mientras me pasaba una toalla para que me secara la cabeza y la cara.

-Muchas gracias –exclamé entre sollozos.

-A ver, déjame verte, ahora si te pareces a la persona que Mariano me describió. Mucho gusto Ana, soy Manuel amigo de Mariano de la carrera.

-Mucho gusto Manuel, me apena que me hayas conocido en estas circunstancias. Normalmente visto ropa más elegante que ésta y soy un poco más alegre que como me has conocido –señalé mientras me jalaba la camiseta para abajo a todo su límite.

-No te preocupes –respondió Manuel con una sonrisa en la boca que era el preámbulo de una gran carcajada que había contenido desde el episodio de la sala.

Mariano me abrazó y comenzó a reírse, yo también comencé a reírme tanto que me saltaron las lágrimas hasta las rodillas. Me excusé con Manuel y Mariano pidiéndoles que salieran del baño pues me iba a bañar y a cambiarme de ropa.

Mariano y Manuel salieron del baño y se unieron a los demás invitados que estaban descosidos de la risa mientras montaban una barra de bar y botanas en la cocina del departamento...

martes, 29 de marzo de 2011

Cuento La nueva Babel

Disculpen por no ponerme al día pero estoy ocupada vendiendo mi libro (por cierto cómprenlo ¿si? Se vende en la Colonia Roma o Escandón-Condesa, pregúntenme :) y haciendo los últimos arreglos del mini café-panadería que estoy a punto de abrir. Prometo que escribiré más anécdotas a partir de la semana que viene, por lo menos cada quince días mientras arranca el café y después cada semana como siempre. Saludos y coman frutas y verduras... . Este un cuento padrísimo de Francisco Jiménez G. aquí se los comparto. .

La nueva Babel

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Después de recibir la constancia de haber terminado el curso de idioma inglés, me cambiaron el sitio de adscripción. Este cambio fue la felicidad de mi esposa. Está muy contenta de saber que no sigo en la calle y que trabajo en la vigilancia y seguridad del edificio más alto de la ciudad.

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Es una torre de 80 pisos donde hay más de 120 compañías de todo el mundo, todavía están en construcción varios pisos superiores y cuenta con cámaras de seguridad y monitores de televisión por todos lados, nomás al tocar la pantalla del directorio se puede localizar el piso y el lugar donde trabajan los altos ejecutivos que hablan varios idiomas. Me he dado cuenta que ni entre ellos se entienden.

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Los primeros cinco pisos están ocupados por las oficinas de la dependencia de gobierno a la que estoy sirviendo. Es interesante trabajar aquí, a veces aburrido, es cansado estar parado ocho horas diarias, pero aún así, creo que de algo sirvió aprender ingles.

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Mí horario de trabajo empieza muy temprano:

-6:00 a.m- Todos los días a ésta hora, don Gabriel, el velador, me permite la entrada al edificio. Lo saludo y corro a los vestidores, no antes de hacerle mi acostumbrada broma – Don Gabi ¿Con quién durmió anoche? -Gabriel tiene la mayor cantidad y variedad de revistas porno coleccionadas en 25 años de velada. Levanta la vista y riéndose me hace su seña preferida encogiendo la mano derecha como si fuera un caracol.

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Para entrar a los vestidores debo pasar a revisión por los detectores de seguridad.

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Llego a mi locker marcado con el número 777- lo escogí por la película del “Gendarme desconocido” de “Cantinflas”- Guardo mi lunch, saco el uniforme de pantalón, camisola y gorra negros, me lo pongo; mis botas, también negras, están bien boleadas con sus agujetas blancas muy limpias. Uso el pesado chaleco blindado con letras blancas que dicen “SEGURIDAD” y los enormes lentes obscuros. Del armero tomo una metralleta, examino su funcionamiento, la cuelgo sobre mí hombro derecho y salgo muy despacio caminando como torero partiendo plaza.

-6:30 A.M.- ¡Ahora soy la ley! o al menos así me siento.

En la entrada me reportó con el sargento de guardia. Este día me asignó al puesto de vigilancia de los elevadores de la planta baja. Ese lugar me gusta. Ahí, pegado a la pared soy como invisible, soy parte del decorado y nadie me pela, en cambio me divierto observando a las personas que entran y salen por las puertas de los seis elevadores públicos y del privado.

-7:00 a.m- Empieza la llegada del personal: Primero las oficinistas de mediana edad, siempre muy arregladas, perfumadas y con rostro triste, creo que tienen miedo de que las despidan. Algunas me contaron que todas son bilingües. La mayoría me saluda antes de desaparecer tras las puertas corredizas.

-7:50 a.m- Numerosos enjambres de hombres y mujeres con mucha prisa se paran frente a las puertas de los seis elevadores e impacientes se mueven como si tuvieran ganas de ir al baño. Las chavas no dejan de hablar y los chavos les miran las nalgas y los senos cambiando entre ellos señas de aprobación o de rechazo hasta que son tragados por los elevadores.

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-Me lleva…ahí viene el “gringo”- El “gringo” es un office boy del segundo piso- No sé por qué le dicen el gringo, está más negro que la conciencia de mi cuate el greñas ¿Será que los gringos también son negros?

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-¡Ora guey! – Me dice. No vas a ordenar algo- Eres bien marro-- Se muere de risa y se va ¡Entre dientes le miento la madre! El gringo sale y entra toda la mañana por los elevadores con enormes cargamentos de vasos de atole y bolsitas de plástico llenas de tortas de tamal.

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-8.10 a.m- Llegan corriendo los retrasados siempre quejándose de los bloqueos de tránsito que permite el jefe de gobierno, llamándolo populachero y sacón.

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-9:30 a.m- Se abren las puertas al público - ¿Y estos nacos…vestidos con jeans azules, camisetas amarillas sin mangas, gorras del solecito, bolsas de mercado y llenos de tatuajes? -Les marcó el alto. Buscan el décimo piso. Los mandó por las escaleras. ¡Qué se creen que pueden viajar en primera!

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-10:00 a.m- Aparecen los guaruras acompañando al “señor”. Llaman al elevador privado mientras voltean a todos lados y entran después de él con otros asistentes. La “güera que entra primero, es asistente del “particulary las “secres” le dicen laCaro Herrera” por la ropa que usa y chismean que la viste y la desviste como bono de servicio.

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No entiendo por qué esta vez llegaron por la puerta principal, siempre lo hacen desde el estacionamiento subterráneo y además… ¡nadie me avisó!

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-12:00 p.m- Hora de mí descanso. Camino despacio hacia los vestidores sin perder la compostura, siempre con la frente en alto y mirando al infinito.

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¡Puff! Dejo mi arma, me quito los lentes y el chaleco, y corro gimiendo al baño. Orino como burro en brama y siempre se me salen un par de pedos. ¿Por qué tienen que salirse cuando uno orina de prisa? ¿A las mujeres también les pasara.

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Después de lavarme las manos y ponerme gel por aquello de la influenza, voy al 777 a sacar mí almuerzo. Encuentro que en el “toper” mi esposa me puso papaya, manzanas y zanahorias. No hay pan. ¡Ni modo! El termo está lleno de green tea, según ella para la dieta y para que se me quite lo panzón.

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-1:00 p.m- Regresó hambriento a mí puesto y así entrando y saliendo gente de los elevadores pasa el resto de la mañana y parte de la tarde. Constantemente bostezo discretamente y medio cierro los ojos sacudiendo las piernas.

-3.00 p.m- Empieza el campanilleo constante de cinco elevadores que andan en una loca carrera de sube y baja. El sexto quedó fuera de servicio. En cada viaje a la planta baja se abren las puertas y vomitan a los enjambres de gente que se tragaron en la mañana.

Hay una jovencita que siempre me saluda y se queda parada a mi lado en espera de que baje un cuate que apenas la mira. Cambian alguna seña y ambos se dirigen por su lado a la salida. ¡Hasta mañana!- me dice-agitando su mano.

-3:45 p.m.- El edificio quedó vacío a una velocidad inimaginable. Voy a la entrada para ayudar a Gabriel con el cierre de los accesos mientras escuchamos las noticias de la tele. “Hoy hubo otro atentado terrorista en…” Oímos abrir las puertas del elevador privado y alcanzo a ver a los guaruras y al “señor” caminando hacia la entrada.

El estruendo de la explosión fue espantoso. Los guaruras y el “señor” vuelan por los aires mientras los vidrios y los muebles se deshacen. Siento un fuerte golpe en el pecho que me proyecta y azota contra la pared, apenas puedo respirar, no oigo nada y no veo bien. Todo se lleno de humo y escombros, huele muy feo la pólvora quemada. Trato de quitarme el chaleco pero mi brazo derecho no me hace caso; siento mucho calor y dolor en la cara, las manos y las piernas. Por fin logro ponerme de rodillas y lentamente me acerco a Gabriel, lo muevo, veo que aun respira y arrastrándome empujo su cuerpo hasta que salimos a la calle.

Sentado en la banqueta con su cabeza entre mis piernas, voy perdiendo el conocimiento lentamente mientras pienso que después de todo no fue tan buena idea el aprender inglés.

martes, 8 de marzo de 2011

Arriba las mujeres

Este escrito me llegó hoy por correo y me pareció muy apropiado. Acá lo comparto! Hombres no regalen flores, regalen un libro, como el mío jajajaja. Saludos y felíz día de la Mujer.
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Son las 6,00 a.m. el despertador no para de sonar y no tengo fuerzas ni para tirarlo contra la pared, estoy acabada, quiero quedarme en casa, cocinando, escuchando música, cantando, etc. si tuviera un perro, lo pasearía por los alrededores. todo, menos salir de casa, meter primera y tener que poner el cerebro a funcionar.
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Me gustaría saber quién fue la bruja imbécil, la matriz de las feministas, que tuvo la grandiosa idea de reivindicar los derechos de la mujer, y por qué hizo eso con nosotras, que nacimos después de ella.
. Estaba todo tan bien en el tiempo de nuestras abuelas: ellas se pasaban todo el día bordando, intercambiando recetas con sus amigas, decorando la casa, podando árboles, plantando flores, recogiendo legumbres de las huertas y educando a sus hijos. la vida era un gran curso de artesanos, medicina alternativa y cocina. .
Y despues se puso mejor, teniamos servidumbre, llego el telefono,las telenovelas, la pildora, la tarjeta de crédito, ahora el internet!!
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Cuántas horas de paz!!!
. Hasta que vino una pendejita, a la que por lo visto no le gustaba el corpiño, ni dedicarse al hogar, vino a contaminar a varias otras rebeldes inconsecuentes con ideas raras sobre 'vamos a conquistar nuestro espacio'. ¡qué espacio ni qué la fregadaaa!!! .
Si ya teníamos la casa entera!!! todo el barrio era nuestro, el mundo a nuestros pies!!! teníamos el dominio completo sobre los hombres; ellos dependían de nosotras para comer, vestirse...y ahora... ¿donde carajos están, dondeeee?
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Acabamos muertas ni hacer el amor queremos,nos duele la cabeza, argumentamos mil tarugadas por cansancio...
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Nuestro espacio... ahora ellos están confundidos, no saben qué papel desempeñan en la sociedad, huyen de nosotras, como el diablo de la cruz, les damos miedo, tanta pinche independencia acabo por hacerlos huir, pues claroooo!!! .
Ese chistecito, acabó llenándonos de deberes. y lo peor de todo, acabó lanzándonos dentro del calabozo de la soltería crónica aguda!!! .
Antiguamente los casamientos duraban para siempre. y ahora si te divorcias hasta hay que mantenerlos a los @#%&&&"#!!!
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¿Por qué, díganme por qué, la liberación femenina????...que sólo necesitaba ser frágil y dejarse guiar por la vida, comenzó a competir con los machos...
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Miren el tamaño del bíceps de ellos y miren el tamaño del nuestro. estaba muy claro, cada quien en su sitio desde adan y eva....liberación femenina...esto no iba a terminar biennn, claro que noo!!!
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No aguanto más ser obligada al ritual diario de estar flaca como una escoba, pero con bubis y trasero durito y bien parado, para lo cual tengo que matarme en el gimnasio, además de morirme de hambre, ponerme hidratantes, antiarrugas, padecer complejo de radiador viejo tomando agua a todas horas, y demás armas para no caer vencida por la vejez, maquillarme impecablemente cada mañana desde la frente al escote, tener el pelo impecable y no atrasarme con las mechas, que las canas son peor que la lepra; elegir bien la ropa, los zapatos y los accesorios, no sea que no esté presentable para esa reunión de trabajo, tener que resolver la mitad de las cosas por el celular, instalarme todo el día frente al pc trabajando como una esclava (moderna, claro está), con un teléfono en el oído y resolviendo problemas uno detrás de otro, que además ni son mis pinches problemass!!!
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Todo para salir con los ojos rojos (por el monitor, claro, porque para llorar de amor, ni tiempo hay). y mira que teníamos todo resuelto!!! .
Estamos pagando el precio por estar siempre en forma, sin estrías, depiladas, sonrientes, perfumadas, uñas perfectas, sin hablar del currículum impecable, lleno de diplomas, doctorados y especialidades.
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Nos volvimos 'súper mujeres' . pero seguimos ganando menos que ellos y de todos modos nos dan órdenes estos cabroness!!
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¿¿¡¡¡QUÉ PASAAAAAA!!!?? ¡¡¡YA BASTAA!!!
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Quiero que alguien me abra la puerta para que pueda pasar, que corra la silla cuando me voy a sentar, que me mande flores, que me dé serenatas en la ventana. si nosotras ya sabíamos que teníamos un cerebro y que lo podíamos usar. ¿¿para quééééé había que demostrárselo a ellos, a ver para queeeeeeee??
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Ay, Dios mío, son las 6:30 am y tengo que levantarme... ¡que fría está esta solitaria y grandísima cama!...carajos!!!!...quiero que un maridito llegue del trabajo, que se siente en el sofá,que disfrutemos de una cena juntos, que me haga el amor muy rico, que me haga sentir mujerrr... porque descubrí que es mucho mejor servirle una cena casera que atragantarme con un sandwich y una coca-cola light mientras termino el trabajo que me traje a casa, para variar.
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No, mis queridas colegas, inteligentes, realizadas, liberadas...y ........abandonadas!!!! Estoy hablando muy seriamente..........renuncio a mi puesto de mujer moderna.
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¿ALGUIEN MÁS SE SUMAA...???????